Cultivado en la región de Occidente, este café refleja el equilibrio y la consistencia que distinguen a los grandes orígenes de Costa Rica. El proceso honey conserva parte de los azúcares naturales del fruto durante el secado, aportando mayor dulzura y una textura envolvente sin perder la limpieza característica de una taza bien trabajada.
En taza ofrece un cuerpo medio y una sensación suave, donde el caramelo aparece como base del perfil, acompañado por notas de ciruela que aportan una dulzura frutal delicada. La malta completa el recorrido con un carácter cálido y sutil, logrando una taza equilibrada, redonda y de final prolongado.
Su perfil se disfruta especialmente en V60, Aeropress, Chemex y espresso, métodos que permiten apreciar tanto su dulzura natural como la complejidad que aporta el proceso honey. Es una excelente opción para quienes buscan un café armónico, con una textura sedosa y un perfil dulce que evoluciona con cada sorbo.
