Desde la región de Sidamo, cuna de algunos de los cafés más reconocidos del mundo, este origen expresa con claridad el carácter distintivo de Etiopía. El proceso natural potencia toda la riqueza aromática del grano, dando lugar a una taza delicada, compleja y llena de matices que evoluciona a medida que se enfría.
En taza se destacan los aromas florales, acompañados por una dulzura que recuerda al caramelo y la vainilla. La acidez brillante del limón aporta frescura, mientras las notas de arándanos y guayaba suman una expresión frutal elegante y persistente. El resultado es un café de cuerpo liviano, gran complejidad y un final largo, donde cada sorbo revela un nuevo matiz.
Es una excelente elección para preparar en V60, Chemex o Aeropress, métodos que permiten apreciar con mayor claridad su perfil aromático y toda la complejidad que distingue a este origen. Pensado para quienes disfrutan cafés delicados, expresivos y con una identidad sensorial que refleja el lugar donde fueron cultivados.
